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La evolución de Darwin: una joven idea de 150 años

Vista en perspectiva, la idea de la selección natural aún sorprende. Que una idea simple en sus principios, haya causado tanta controversia, haya derivado en otras ramas fecundas del saber, y haya perdurado intacta a través de la prueba del tiempo, es, en efecto, sorprendente. Veamos cómo fue su propia evolución.

Charles Robert DarwinCharles Darwin fue desarrollando las nociones de su teoría en una Inglaterra victoriana, plena de ideas conservadoras, respetuosa en la observancia de las tradiciones, religiosa, formal en sus costumbres; pero a la vez era una sociedad progresista en cuanto a la abolición de la esclavitud, cuestionadora del relato de la Creación y arriesgada en viajes de aventura, que gustaba financiar frecuentes expediciones a regiones y continentes desconocidos del orbe. Tal era el cuadro de situación, el caldo de cultivo de ideas en la cultura en la que, o al margen de la cual, el joven biólogo inglés fue elucubrando prácticamente en solitario, una de las ideas más poderosas y resistentes al paso del tiempo en la historia del pensamiento humano.

PinzónEl método de Darwin consistía en abstraerse para observar, tenía 26 años, y viajaba por el mundo a bordo del H.M.S. Beagle tomando apuntes, en un viaje que supo encauzar una educación en medicina indiferente y una tibia vocación sacerdotal. Laboriosamente, este perplejo biólogo autodidacta, devenido marino por la ocasión, fue asimilando aquello que veía desplegarse en los variados escenarios de los mares, selvas, playas, pampas, y volcanes, elaborando nociones comparativas al principio, y generales después. Un ejemplo: "el tamaño y el tipo del pico de los pájaros pinzones de las islas Galápagos fue modificándose a lo largo de generaciones, para acomodarse al tamaño de las semillas y a los insectos que estas aves comían en los diferentes parajes que visitaban". Pero no fue a través de un instante de revelación, las ideas de Darwin se fueron sedimentando poco a poco.

Entre sus lecturas de a bordo, llevaba los Principios de Geología, de Charles Lyell, obra en la que el geólogo describe procesos naturales graduales para la formación de las capas terrestres. Darwin los leyó, y a modo de ilustración, descubrió en Perú fósiles marinos a 2.000 metros de altura. También leyó a Thomas Malthus, y comprendió el acuciante problema que formulaba el economista: las poblaciones aumentan geométrica o exponencialmente y no los recursos, que lo hacen en progresión aritmética simple. La selección natural podía proveer una adecuada respuesta para ambas cuestiones.

Aún hoy se continúan realizando mediciones en el mismo sitio de sus observaciones para constatar su teoría, sometida a los efectos del cambio climático y los producidos por la corriente del Niño. También se verifican en los Grandes Lagos africanos, en Alaska, en Sudamérica y en el Caribe. Todas las investigaciones confirman la precisión de las agudas anotaciones del persistente investigador inglés.

Animación evolución humana

Sin embargo, puede afirmarse que el sustrato de sus ideas no era totalmente original, y se pueden encontrar rastros en Anaximandro, quien, más de 500 años antes de Cristo, ya había sugerido que los animales habían evolucionado de los peces hasta convertirse en organismos terrestres. La era victoriana fue también fecunda en indagaciones, y hasta un tío abuelo, Erasmus Darwin, había escrito sus ideas acerca de la evolución de la vida.

Recientemente, algunos teólogos han intentado desacreditar la evolución mediante la introducción del concepto de "diseño inteligente", pero como explica Francisco J. Ayala, genetista español, el concepto darwiniano se trata de un "diseño sin diseñador", en la que la acción de la Naturaleza se extiende como un sistema que opera por leyes que no necesitan recurrir a agentes externos o sobrenaturales. En el centro de la idea está la noción, básica, estable y contundente, de que el ser humano mantiene una relación sustancial con el resto de las especies que habitan el planeta.

Con escasa ayuda, Darwin logró su propósito de encajar laboriosamente las diferentes piezas que le hicieron falta para estructurar el armazón completo de su conocimiento: la zoología, la antropología, la botánica, la taxonomía, geología, paleontología, y la anatomía comparada (posteriormente se sumó la genética, que no existía en su época), le daban el sustento, como las ramas de un árbol, en que apoyarse para demostrar su razón. Su banco de datos:Portada del libro

  • 363 páginas de apuntes de zoología,
  • 770 páginas de su diario,
  • 1.383 anotaciones de geología,
  • 1.529 especies en frascos con alcohol,
  • 3.907 especímenes disecados,
  • 1 tortuga viva, y 1 dibujo (propio) de un árbol, para explicar las ramificaciones de la evolución a partir de un ancestro común.

Su genial idea quiso ser utilizada en educación por el Creacionismo, y aplicada en Sociología por el llamado "darwinismo social", pero apartando estas disgresiones, se puede celebrar con justicia la prevalencia, centenaria ya, (cual ejemplar pertinente de supervivencia de la idea más apta) de un sólido pensamiento, ejemplo de la ciencia que avanza mediante confirmaciones, con estilo riguroso y demostrable.

CromosomaInapelable, nuestras creencias y opiniones no llegan a afectar la puntualidad de los acontecimientos. La pregunta: "¿Qué nos hace humanos?" sigue horadando el espacio de la búsqueda científica, y el mapa del genoma humano es una de las respuestas que la herramienta de Darwin permitió concebir.